Cuando yo tenía seis años vi en un libro sobre la selva virgen que se
titulaba "Historias vividas", una magnífica lámina. Representaba una serpiente
boa que se tragaba a una fiera.
En el libro se afirmaba: "La serpiente boa se traga su presa entera, sin
masticarla. Luego ya no puede moverse y duerme durante los seis meses que
dura su digestión".
Reflexioné mucho en ese momento sobre las aventuras de la jungla y a mi
vez logré trazar con un lápiz de colores mi primer dibujo.